El alma que ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al amor. Platón, Fedro o de la belleza.
Perhaps he knew, as I did not, that the Earth was made round so that we would not see too far down the road. Isak Dinesen
Sólo vemos lo que miramos. Mirar es elegir. John Berger
Y cogeré hasta el final de los tiempos, las plateadas manzanas de la Luna, las doradas manzanas del Sol. William Butler Yeats

jueves, 30 de noviembre de 2017

Mrs. Soffel, una historia real




Como cada mañana, al amanecer, Kate preparaba el desayuno a su familia. Café y tostadas con mantequilla y mermelada, un hecho tan rutinario que ya lo hacía sin pensar.
Hacía varias semanas que su mirada se posaba sobre los barrotes de las celdas de aquellos que habían sido condenados a muerte. Como mujer del alcaide de la prisión de Allegheny County Prison en Pittsburgh sus opciones eran pocas: ser madre y cuidar de los suyos.
Kate no conocía el amor. Se había casado con 19 años y había tenido cuatro hijos, pero ahora con 39 comenzaba a sentir algo totalmente desconocido, el deseo.
Hacía tan solo un mes, en Enero de 1901, que los hermanos Jack y Ed Biddle fueron arrestados como los líderes de la banda conocida como "Chloroform Gang" por robarle una partida-de ese líquido incoloro que se usaba como anestésico-a un tendero llamado Thomas Khany, el cual resultó muerto durante el asalto.

Ed Biddle (ca. 1901)
kack Biddle (ca.1901)

Desde su arresto y encarcelamiento, Kate sentía la necesidad de ayudar a los hermanos Biddle, entre otras cosas porque estaba en contra de la pena de muerte y porque según parece el asesinato del tal Thomas fue obra de otro ladrón.
Kate puso en manos de Ed, el hermano mayor de los Biddle una hermosa violeta envuelta en un pañuelo blanco. Aquello significó la puesta en marcha de un plan de escape para los Biddle y la posibilidad de huir a Canadá todos juntos.



En 1984, el director de cine, Giliam Armstrong llevó a la pantalla la historia de Mrs. Soffel, con un reparto excelente y muy acertado. A la señora del alcaide y protagonista de la cinta le dio vida Diane Keaton, en uno de sus mejores papeles de su carrera cinematográfica. Los hermanos Biddle fueron interpretados en el papel de Ed, un Mel Gibson-enamorado hasta las trancas de Kate Soffel- que venía de actuar dos años antes en "El año que vivimos peligrosamente" (1982) y "Galipolli" (1981) de Peter Weir, posiblemente las dos mejores películas del australiano. El otro, Matthew Modine, es Jack en la ficción, un crío a la sombra de su hermano con poca capacidad de decisión y demasiado entusiasta en las situaciones peligrosas.

Captura de los hermanos Biddle (1902)

Mrs. Soffel es una historia real, tan real que a partir de su fatídico desenlace fue representada en teatros produciendo cargo de conciencia entre las mentes más conservadoras y puritanas de la época.
Kate los desafió a todos, a su marido, a la ley y al estado de Pensilvania que estuvo pendiente de ellos en su intento de escapar de la opresión y la injusticia de un sistema carcelario terriblemente injusto y depravado. Eso me recuerda  aquel viaje que realizó Charles Dickens junto a su esposa en el año 1842 y que queda magníficamente plasmado en el libro "Notas de América", un largo recorrido de seis meses por Boston, Virginia, Filadelfia, Nueva York, Whasington, Pittsburgh...un viaje ilustrativo y un estudio realista de sus estructuras sociales, penales, sanitarias e industriales.




Tan solo queda ver la película una vez más y disfrutar del buen cine, el final de Mrs.Soffel ya forma parte de la Historia.


"Just a little violet from across the way, came to cheer a prisioner in his cell one day.
Just a little flower sent be a loving hand, as a kindley meaning that true hearts understand.
God has smiled upon it and sender fair, and soon that little taken, wrapped in hand so neat. Rest quietly in the grave for which a heart that´s true does beat"





sábado, 9 de septiembre de 2017

New York, sueño y realidad




Las grandes ciudades tienen la capacidad de absorber tus estímulos allá por donde camines. Ciudades hay muchas, las hay bellas, colosales, descomunales, atractivas, ruidosas...algunas son enigmáticas y provocadoras, otras son de paso y aburridas. El concepto de urbe como reunión de personas y edificios aglutina un significado mágico, y si hay un encuentro entre civilización y desarrollo el mejor lugar para encontrarlo es una ciudad.
New York es todo eso, un singular espacio colonizado- por y para desarrollar-un verdadero ejemplo de supervivencia. Esta ciudad es una de las capitales del mundo que posee la suerte de tenerlo todo pero a su vez sufre los estragos del vertiginoso efecto de la globalización.

Me gusta remontarme al pasado, ese lugar en el espacio y en el tiempo tan susceptible para la imaginación. New York nació como "un negocio" y así se demuestra en 1626 cuando, Pierre Minuit, de origen francés, compra a los indios su isla de Manhattan por veinticuatro dólares, pagaderos en perlas de vidrio.
El escritor Paul Morand escribió un magnífico libro "New York" durante el periodo de entreguerras, justo después del "crack" de 1929. Si hay un elemento esencial en este ensayo es la arrolladora personalidad del narrador que proyecta un análisis novedoso y deslumbrante. Su lectura me ha cautivado durante las horas bajas de un verano que empieza  a tocar su fin.

En Septiembre de 1664, unas fragatas de combate fondean de improviso en el estuario del Hudson. A las órdenes del coronel Nicolis, sin declaración de guerra, sin un sólo tiro, los ingleses se apoderan de Nueva Amsterdam. El instigador de la expedición ha sido el hermano del rey Carlos II, el duque de York, más tarde Jacobo II. De allí en adelante, desde la Florida hasta Acadia, el Nuevo Mundo pertenecerá al Rey de Inglaterra.


New York, plan urbanístico (1811)

New York pasará a convertirse en la gran capital del comercio, el gran mercado de la mano de obra, de los capitales y las mercancías. Ya lo describió François-René de Chateaubriand a principios del siglo XIX en sus "Memorias de ultratumba" un compendio literario (atemporal) que incluye su viaje por la joven República Americana. Contemporáneo es el viaje de otro francés, Alexis de Tocqueville que en 1831 se embarca con un amigo suyo llamado Gustave de Beaumont rumbo a los Estados Unidos. El relato que surgió de esta singular aventura sirve de testimonio en el proceso colonizador de tan vasto territorio. "Quince días en las soledades americanas" es otra joya de la literatura de viajes.




Pongamos cifras al crecimiento y la natalidad de New York: en 1820, Manhattan cuenta con 25.000 habitantes. En 1840, cerca de un millón.

Otro genio de los relatos y los viajes, Robert Louis Stevenson viajó en tren de la Costa Este a la Oeste partiendo de New York. Así  describe la ciudad en 1879: "Una ciudad aplastada que se parece a Liverpool" y Paul Morand haciendo uso de la palabra lo rebate tímidamente en la lejanía del tiempo diciendo: "Mañana, esos inmuebles que admiramos nos resultarán igualmente desagradables; New York aparece más hermosa a medida que va siendo más nueva"

Y poco a poco el progreso llegó!
El rascacielos, "esa belleza orgánica y profunda es la que nos ofrecen esas casas de nubes" como dijo Ford Madox Ford, y así es, si hay un símbolo arquitectónico que defina la modernidad,  ese es el rascacielos "skyscraper".
El primero en edificarse fue en Chicago en 1885, el conocido "Home Insurance Building", una tímida construcción de 42 metros de altura obra del arquitecto William Le Baron Jenney. Fue el primer rascacielos construido en el mundo usando el acero estructural. Lástima que fuera demolido en 1931.


Home Insurance Building

En 1920 asistimos a la construcción en New York del Cunard Building, uno de los monumentos más importantes del arte decorativo neoyorquino. En su vestíbulo podemos contemplar los mosaicos de las cúpulas del techo y las pintura murales de Ezra Winter.

Cunard Building

Podríamos estar hablando de rascacielos durante horas y horas pero hay innumerables construcciones emblemáticas en New York que merecen una pequeña pincelada, como es el puente de Brooklyn, la Central Station, Public Library...etc...pero paseemos un poco más..."Cuando uno llega de noche procedente de Europa, mucho antes de alcanzar Sandy Hook, ve uno a la derecha un resplandor rojo que precede desde lejos al de New York: es Coney Island. Allí es donde hay que ver el New York veraniego. A orillas del Atlántico, las olas son juguetees de los hombres (...) la más antigua de las playas americanas, pertenece ahora al pueblo, es decir, albañiles, herreros alemanes, vendedores de gorras llegados de Pest, ópticos de Amsterdam, peleteros de Odessa, e incluso los primeros judíos de New York que venían de España por las Antillas o Brasil (...) aún se ve su cementerio en Oliver Street..."

Coney Island beach (1910)

Creo que esta ciudad es infinita, se retuerce en sí misma, reinventándose y expandiéndose sin fin. ¡Sólo me queda visitarla!

*todas las citas están sacadas del libro "New York" de Paul Morand

Imagen cedida por Santiago Linares de la edición de 1930


miércoles, 23 de agosto de 2017

Tulum, un reino escondido en el Caribe


Copyright Pedro Canabal

Tres de las personas que más quiero y admiro se encuentran en Tulum, México. No han ido allí en busca de tesoros aunque quizás más importante que todo eso, es el hecho de que están celebrando su reciente enlace junto a su preciosa hija.
Este no es una blog que hable de asuntos familiares pero en esta ocasión no podía dejar la ocasión de dedicarles una "entrada".



Tulum y el Caribe es un destino de lo más atractivo, ya no solo por sus aguas cristalinas y cenotes...sino porque alberga uno de los yacimientos mayas más bellos.
Acaba de amanecer en Tulum. El día se presenta nublado y muy ventoso, es posible que una tormenta tropical esté al acecho, pero nos encaminamos hacia las ruinas con una sonrisa radiante.
Hace años, Pedro, el pater familias, le dedicó unos días a Tulum. Aquello según me cuenta era otra ciudad menos saturada por el turismo y con un encanto propio de los lugares que aún se esconden entre la selva y el mar. Sucede que cuando uno vuelve a esos sitios de los que en un tiempo pretérito se enamoró...ya no puede esperar encontrarse lo mismo, las sensaciones son otras y la vista que envolvía tanta belleza comienza a perderse en la línea del horizonte. Aún así Tulum se viste de nostalgia y misterio para recibirlos, como tres expedicionarios deseosos de admirarla.




La pequeña Ana Luna, con tan sólo siete años ya podría despuntar como futura arqueóloga y se hace preguntas sobre el origen de aquellas piedras y su disposición. El pasado ya se ha apoderado de ella.
Marta camina con la mirada puesta en un edificio construido frente al mar. Con toda seguridad es una de las construcciones más antiguas del recinto y según parece cuenta con elementos que simbolizan a Venus y al Sol. Uno de los paneles informativos nos indica que la ciudad de Tulum recibía en la antigüedad el nombre maya de Zama, que en maya significa amanecer y que también fue un importante centro de culto para el "dios descendente".




Marta, Pedro y Ana Luna se han dispersado por el recinto, ahora cada uno observa el lugar bajo un prisma de sensaciones y comienzan a sentir el verdadero sentido de la soledad contemplada.




A Pedro le interesa la parte histórica de su descubrimiento-ya sabemos todos los que le conocemos que su pasión por los viajes viene de lejos-por tanto el díptico informativo que habla sobre sus descubridores llama su atención y comienza a imaginar en el tiempo.
Allá por 1842, dos ingleses muy intrépidos, John Lloyd Stephens y Frederick Catherwood llegaron hasta estas ruinas con el propósito de estudiarlas y dibujarlas. Las pinturas son tan exquisitas que causaron furor en la Inglaterra del siglo XIX por su delicadeza, luz y color. A día de hoy se siguen cotizando a unos precios muy elevados en subastas y los coleccionistas de arte no escatiman en gastos para adquirirlas.


Frederick Catherwood

Tras dos horas de paseo el cansancio aparece y nuestros viajeros deciden salir del recinto. Sólo queda bajar unos metros por el acantilado y sumergirse en las aguas del Mar Caribe.



¡Feliz viaje!

viernes, 11 de agosto de 2017

Existe una ciudad llamada Darwin




Ha llegado el mes de Agosto y como es costumbre por estas fechas suele caer un libro de Xavier Moret en mis manos.
Los últimos veranos he disfrutado de su lectura a través de "América, América" o "La memoria de Ararat", pero estos días tocaba disfrutar de "Boomerang-Viaje al corazón de Australia".

Australia no es sólo una isla o un continente, es mucho más. Podría ser la suma de un todo y a la vez de la nada porque su naturaleza es tan hostil y a la vez tan bella que te aleja de la realidad.
Moret emprende un viaje en solitario. Visita sus grandes ciudades como Sydney, Melbourne, Camberra y sale en busca de lo desconocido: paisajes infinitos, mares y océanos salvajes, animales únicos y una población aborigen diezmada por el hombre blanco.

Si retrocedemos en el tiempo descubriremos al holandés Willem Jansz como el primer navegante occidental que desembarcó en la isla, allá por 1606. Según las crónicas escritas hizo una descripción de la zona como la región más árida y estéril y a sus habitantes los tachó de pobres y desgraciados.





Si avanzamos en el tiempo un poco más, como un siglo y medio seremos testigos de la llegada a las costas australianas de la persona a la que se le atribuye el verdadero descubrimiento del continente. Este es el inglés James Cook (1728-1779) que a bordo del Endeavour capitanea  una de las expediciones científicas más relevantes y cuyo objetivo fue el de observar el tránsito de Venus desde la superficie del sol. Desde ese momento el misterio que envolvía aquella tierra-Terra Australis Incognita-ya tenía un lugar marcado en las cartas de navegación. La cartografía había conquistado otro continente.

Yo nunca había sentido una especial atracción por este lugar del mundo. Demasiado extenso, árido, vasto, con una sensación de territorio infranqueable, infinito, inabarcable.
Tras su lectura Moret consigue que fijes la atención en paisajes que sólo puedes encontrar allí, porque sólo es en Australia dónde se encuentra la roca más mágica del planeta.
El Uluru o Ayers Rock (como la conocen los europeos) es una roca de 3,6 kilómetros de largo y 348 metros de alto. Para los aborígenes es sagrada y nunca se suben a ella, su carácter mágico la hace única, por eso jamás la pisan, sólo la observan, la estudian y la miman, como si fuera una divinidad. La hordas de turistas la pisotean con el objetivo de plasmar sus caras en su selfie que pronto quedará oculto en el tiempo.




Moret continúa viaje y hace una parada en un lugar llamado Alice Springs siguiéndole la pista a Bruce Chatwin (1940-1989) y su libro "Los trazos de la canción". Esta pequeña población tiene una librería cuya propietaria llamada Iris Harvey se dedica(ba) a vender libros y cuadros de pintores aborígenes. Resultaba de lo más interesante encontrarse con una mujer que dejó Europa tras la II Guerra Mundial para instalarse en medio del desierto australiano. Rodearse de la literatura de los clásicos y la historia local parecía la entrada a una nueva dimensión en medio de la nada.




Y por fin llegamos a una ciudad llamada Darwin, bautizada así en honor al naturalista Charles Darwin que arribó a estas costas en su viaje alrededor del mundo a bordo del Beagle entre 1831-1836.
Esta ciudad, capital del Northern Territory sirve de avituallamiento a todos los viajeros que llevan muchos kilómetros a sus espaldas tras superar el inhóspito Outback, la arena y una sed de mar como pocas veces se puede llegar a sentir!
Darwin comenzó a cobrar importancia cuando en el año 1871 se descubrió oro en lugar llamado Pine Creek a unos docientos kilómetros al sur. Es a partir de entonces cuando Darwin se convierte en el puerto de entrada y salida de mercancías, buscadores del preciado metal y sobre todo punto estratégico en las comunicaciones con Asia.

Esta ciudad ha sufrido dos catástrofes por las que tuvo que ser reconstruida casi en su totalidad.
La primera ocurrió durante el ataque aéreo japonés durante la II Guerra Mundial. La flota aérea fue la misma que atacó Pearl Harbor al comienzo de la guerra y ha supuesto el mayor ataque bélico que ha sufrido Australia hasta la fecha.
La otra catástrofe ocurrió en 1974 cuando el ciclón Tracy arrasó literalmente la ciudad con el 70% de los edificios destruidos.



A unos 170 kilómetros de Darwin nos encontramos con una de las maravillas del país. Se trata del Parque Nacional de Kakadu, una extensión del territorio plagada de accidentes geográficos, planicies inundables habitadas por cocodrilos marinos y abrigos rupestres como Ubirr, Nourlangie y Nanguluwur, en los que el hombre ha dejado su huella desde hace más de 20.000 años.


sábado, 8 de julio de 2017

Enviado especial a las Highlands


Copyright Mauricio & Patri

Llega el verano y como cada año uno empieza a pensarse si es el momento de hacer un viaje o soñar con él.
Yo, en principio me reservo a que los vientos alisios me sonrían, y quizás con un poco de suerte embarcar hacia lo desconocido...
Estos días recorren las Highlands una pareja de grandes viajeros, Mauricio y Patricia, que me envían crónicas de su estancia viajera por Scotland a través de fotos y emoticonos.





Escocia fue para mí un viaje un poco extraño. Sí  ya sé que el verdor, el whisky y la lluvia son siempre un atractivo pero a veces por circunstancias los viajes no son cómo uno los imagina. Pero vayamos a lo interesante.
Escocia se presenta como un respiro, una pequeña esmeralda verde que te despierta las ganas de comerte el paisaje con los ojos. Sólo por hacer una pequeño apunte y aunque nuestros viajeros se lo hayan saltado, he de recomendar visitar la capital, Edimburgo, una joya norteña envuelta en niebla, lluvia y misticismo celta. Sólo con pasear por la ciudad ya sientes un "relajo" merecedor de una brown-ale, esa cerveza que le gustaba beber a Jorge Luis Borges y le hacía brindar por uno de los más ilustres escritores que ha dado esa ciudad y el siglo XIX, me refiero a Robert Louis Stevenson.

Otra de las sorpresas fue "toparnos" en la National Gallery con un cuadro digno de contemplación mesurada, "La Vieja friendo huevos" (1618) de Velázquez (1599-1660), un testimonio pictórico de una época y una España barroca devastada por el hambre, las guerras de religión y la más afilada picaresca.




El cine y la película "La vida privada de Sherlock Holmes" (1970) dirigida por el director Billy Wilder se convirtió en el motivo para visitar Escocia. Sus dos grandes protagonistas, Holmes y Watson, acompañados por la Señorita Irene Adler, se sumergen en una aventura detectivesca a través de las Highlands en busca de un marido "desaparecido" en extrañas circunstancias. A lo largo del trayecto van apareciendo personajes de lo más variopinto, desde unos enanos hasta unos monjes trapenses dispuestos en romería que dan qué pensar. Wilder dijo en una ocasión que ésta había sido su película más íntima y personal y señores...para mi es una obra maestra.




Las películas ambientadas en escenarios escoceses son muchas. Quien no ha visto "Braveheart", "Rob Roy", "Los inmortales", "La trampa", "Local hero" y un larguísimo etc...
Escocia atrae porque la naturaleza sigue siendo virgen, porque el Lago Ness encierra en sus profundidades un misterio envuelto en un marketing de postal, llaveros y menaje con un Nessie caricaturizado de mil formas y maneras y, atrae aún más porque el aire es fresco y el café (aunque malo) te acompaña en el coche mientras recorres el país y escuchas a Nick Drake.


Pd: entrada dedicada a Mauricio y Patricia ¡Feliz viaje!

sábado, 6 de mayo de 2017

En busca de Beatrice Portinari




(Una tarde del mes de Abril...)
Salimos del hotel Academia-situado justo enfrente de la Iglesia de San Lorenzo-con una lluvia torrencial, de esa que te empapa en pocos segundos, giramos a la izquierda con dirección al Palazzo Médicci-Ricardi. Las estancias y su patio central son espléndidos, guardan un equilibrio en proporciones tan perfecto como sólo el Renacimiento nos ha dado. En una de sus salas, una muy pequeña para la suntuosidad del edificio, se esconde una joya de la pintura del Qinquecento. Se trata de la "Adoración de los Magos" de Benozzo Gozzoli. Un séquito real acompaña a un Melchor, Gaspar y Baltasar que bien podrían ser el vivo retrato de un ciudadano ilustre de la Florencia del siglo XVI. Contemplarlos en silencio se convierte en un encuentro con el pasado de la ciudad y con un tiempo ya muy lejano.




La lluvia y los zapatos mojados nos llevan a un pequeño bar en el que se hace imperativo beberse un primer café (italiano) y como no una fresquísima "Moretti".
Tomamos la vía Cavour y nos plantamos en la Piazza della Signoria para refugiarnos de inmediato bajo la Logia dei Lanzi y sus soportales. Allí en medio de la tormenta se escuchan las voces de Las Sabinas y su rapto y a Perseo y su cuchillo en mano "sangrante" tras cercenarle la cabeza a Medusa. El viento que trae el río Arno silba entre las esculturas y proclama un anochecer más, que la ciudad está protegida de las miradas.





Llega el momento de la cena y que mejor manera de celebrarlo que en una Trattoria con unos "pappardelle al cinghiale" y unos "raviolis a la ricotta" ¡¡assolutamente ottima!!
Acaba el día y tras la cena elegimos un pequeño bar al lado del hotel para disfrutar en su terraza de la noche.




Firenze esconde lugares que bien valen una visita. Toparse con el Duomo es siempre espectacular. Es cierto que la mirada no te llega o no te da para contemplar tanta belleza a si que yo creo que lo mejor es dejarse llevar y seguir caminando. 
En uno de los laterales de la Piazza del Duomo sale una bocacalle muy estrechita que te lleva al Museo de Dante, fuera de los circuitos tradicionales y renacentistas de la ciudad. Dentro de la estancia y subiendo unas escaleritas te sumerges en un espacio y universo propio del autor de la Divina Comedia. Paneles con su biografía escrita, mapas, pinturas, muestran la Firenze más medieval y totalmente desconocida para los viajeros. Al asomarte por una de los ventanales que dan a un patio, se oye la voz de un Dante Alighieri que ha cobrado vida al grito de:

¡Oh vosotros los que entráis,
abandonad toda esperanza!

Inoculados del amargor de sus palabras caminamos en silencio por el estrecho corredor de la calle y sin quererlo alzamos la mirada y leemos un cartel que dice: "Chiesa di Dante". Ahí está señoras y señores la pequeñísima y bella iglesia de Santa Margherita dei Cerchi donde se encuentran los restos y la sencilla tumba de la amada de Dante. Ella es, ella fue: Beatrice Portinari. 



Se ha especulado mucho sobre la existencia real de Beatrice. Para algunos sólo fue un amor platónico, fantaseado e inventado por Dante para su gran obra, la Divina Comedia. Otros hablan de una mujer proveniente de una familia rica cuyo padre, Folco Portinari tuvo el mérito de fundar el hospital principal del centro de la capital toscana. La fecha de su nacimiento se sitúa en el año 1266 y la de su muerte en el 1290, con tan sólo veintitrés años. No se tiene constancia de una relación entre el escritor y su musa. Ella se casó con un banquero llamado Simone dei Bardi y tras su muerte cuentan que Dante, destrozado por la noticia entró en una etapa de excesos y numerosas amantes. Un año después contrae matrimonio con Gemma Donatil.

Dante y Beatrice pintado por Henry Holiday (1883)
Salimos de la Iglesia con una sonrisa. Encontrarnos con Beatrice y Dante ha sido muy especial.
Ponemos rumbo al Piazzale Michelangelo, al mirador más alto de la ciudad y desde donde se contempla la puesta de sol más bella de Firenze.
Ahora mientras el sol se pone y para celebrar una vez más el día, nos pedimos un "Aperol-Spritz" y un "Negroni"
¡Salute!


jueves, 4 de mayo de 2017

Itinerarios gastronómicos de James Cook



A mis manos llegó hace unos meses un título de lo más curioso "Los itinerarios gastronómicos del capitan Cook" de Juana Barría (2002, RBA), finalista del premio Sent Soví. El premio Sent Soví, es un galardón literario que premia obras de temática gastronómica, convocado por la Universidad de Barcelona, la Fundación Sala-Freixenet y la editorial RBA. El premio recibe su nombre del Llibre de Sent Soví (1324), recetario de cocina medieval de autor anónimo y escrito en lengua catalana. Se trata de un documento histórico fundamental que permite averiguar la historia de la alimentación en Europa durante la Edad Media, y en particular de los orígenes de la cocina catalana.


Mapa de Terranova. James Cook

Pero conozcamos un poco más de los hábitos alimenticios del capitán Cook.
James Cook (North Yorkshire 1728- Hawai 1779) vivió 50 años, de los cuales más de las tres cuartas partes se los pasó viajando. A los dieciocho años decidió embarcarse en un barco carbonero, navegando durante nueve años entre puertos de Inglaterra, el Mar Báltico y Noruega. Cuando el Almirantazgo inglés comenzaba a organizar las primeras expediciones al Pacífico, nombraron a Cook como teniente de navío. Sus dotes como marinero, inteligencia y talento, se vieron reflejados en sus diarios y mapas. Uno de los aspectos que más destaca en su persona, es que él procuraba regresar a Inglaterra con toda su tripulación viva, tarea nada fácil en una época en la que  las enfermedades como el escorbuto hacía mella entre los marineros. Dada la magnitud de los viajes, por su duración y lejanía, las provisiones de verdura y fruta fresca se consumían enseguida. Era fundamental idear un sistema para conservar estos alimentos durante más tiempo y poder ofrecer a la tripulación el aporte de vitamina C, indispensable en viajes que duraban incluso años. El capitán Cook se propuso erradicar el escorbuto mediante dietas especiales. Uno de los grandes avances fue el chukrut o sauerkraut, introducido por los holandeses en travesías largas. El chucrut no es más que col fermentada con sal, un alimento que regenera la flora intestinal, refuerza el sistema inmunitario con un gran aporte de vitamina C y hierro. Tras esta revolución gastronómica, Cook comenzó a adoptar nuevos productos y comida que iba descubriendo por cada uno de los lugares que visitaba y no dudaba en incluirlos en la dieta de a bordo, tan bien reflejado en sus Diarios.


El objetivo de Juana Barría tal y como añade en la introducción, es acompañar al capitán Cook en lo que ella denomina "una exploración gastronómica", tres capítulos, uno por viaje. La autora ha hecho un excelente trabajo de recopilación, recetas de las tierras que visitó, alternadas con textos de los diarios de a bordo escritos por el capitán durante esas tres expediciones. Algunos son platos exóticos, otros son recetas inglesas de los siglos XVIII y XIX recuperadas para la edición del libro.

"Los itinerarios gastronómicos del capitán Cook" no sólo recoge un recetario elaborado a partir de la recolección de alimentos a lo largo del mundo, muestra también el placer por el viaje, el interés por otras civilizaciones y un elenco de personajes históricos que sólo puedes conocer a través de su lectura. Entre ellos destaco al naturalista Joseph Banks, primero en introducir en Occidente los eucaliptos, acacias y mimosas. Los pintores Williams Hodges y John Webber. El naturalista Anders Sparrman discípulo de Linneo. El botánico Sydney C. Parkinson y el médico-cirujano William Anderson.



Los grandes viajes que realizó por el Pacífico, fueron determinantes para la cartografía náutica. Cook plasmó en mapas grandes áreas, desde archipiélagos, pequeños atolones, islas y relieves costeros, documentados por primera vez en mapas europeos. Tres fueron sus viajes.
El primero se realizó a bordo del Endeavour entre (1768-1771) con dos claros objetivos. Uno de ellos observar y documentar el tránsito de Venus sobre el sol por lo que se podrían calcular las distancias de los demás planetas conocidos basándose en sus órbitas relativas.
Otro fue buscar en el Pacífico Sur señales del continente más austral. Durante este viaje comenzó a tener contacto con las tribus locales de las diferentes islas, su aproximación hacia ellos y su interés por los alimentos que consumen "se puede concluir que la raza a la que pertenecen es resistente. Viven principalmente de marisco, como los mejillones, que cogen de las rocas a lo largo de la costa, trabajo que parece reservado a las mujeres".
  

La Royal Society encomendó a Cook durante su segundo viaje (1772-1775) buscar la mítica Terra Australis. La expedición circunnavegó el globo terráqueo a muy alta latitud sur, convirtiéndose en uno de los primeros en cruzar el círculo polar ártico 71º 10`sur. Descubrieron Georgia del Sur, las islas Sandwich del Sur. 
En su viaje de regreso visitaron Vanuatu (en los Mares del Sur) y La isla de Pascua. Veamos aquí un ejemplo de su paso por las islas y de la abundancia de comida "gallinetas de agua o de bosque, que se parecen a la gallina común y que se saborean bien cocidas en pastel o fricasé". "Nunca habíamos comido algo tan limpio y tan bien cocinado: los cerdos estaban cocinados enteros. La carne estaba acompañada de con frutos del árbol de pan asados y con plátanos; como bebida nos trajeron cocos en gran cantidad".
El tercer y último viaje (11776-1780) tenía por objetivo descubrir la existencia de un paso entre el Océano Atlántico y el Pacífico que acortaría el  trayecto entre Europa y el Extremo Oriente. Costearon la fachada oeste americana, desde California hasta el Estrecho de Bering. Ya de vuelta en Hawai ocurrió un desgraciado enfrentamiento entre los hawaianos y la tripulación: "Me temo que esta gente me va a obligar a tomar medidas violentas, pues no hay que dejarles creer que nos aventajan". El capitán Cook fue apuñalado junto a otros cuatro marineros. Murió un 14 de Febrero de 1779.




(A continuación propongo una de las varias recetas recogidas en el libro "Los itinerarios gastronómicos del Capitán Cook" de Juana Barría).

Dadar Gulung (Creps rellenos de coco) Indonesia.

Para la pasta:
225g de harina tamizada
2 huevos
unas gotas de esencia de vainilla
medio litro de agua fría
colorante verde, si decide usarlo

Para el relleno:
220 gr de azúcar
200 ml de agua
1 cucharada de azúcar moreno o de melaza
80 gr de coco rallado
una pizca de sal

Prepare la pasta: ponga la harina en un bol y coloque los huevos batidos en el centro. Vaya mezclándolos con la harina usando un tenedor o un batidor. Agregue la vainilla y vierta paulatinamente el agua, hasta obtener una pasta no demasiado espesa. Déjela reposar mientas prepara el relleno.
En un cazo hierva a fuego suave el agua con el azúcar y revuelva hasta que se haya disuelto el azúcar. Deje hervir a fuego suave durante cinco minutos, sin revolver. Retire del fuego e incorpore el azúcar moreno o melaza. Mezcle el coco rallado y la pizca de sal en un bol, vierta el almíbar y remueva suavemente. Haga los creps y rellénelos con una cuchara sopera de la mezcla de almíbar y coco y sírvalos calientes o fríos.