El alma que ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al amor. Platón, Fedro o de la belleza.
Perhaps he knew, as I did not, that the Earth was made round so that we would not see too far down the road. Isak Dinesen
Sólo vemos lo que miramos. Mirar es elegir. John Berger
Y cogeré hasta el final de los tiempos, las plateadas manzanas de la Luna, las doradas manzanas del Sol. William Butler Yeats

jueves, 19 de diciembre de 2013

Propuestas cinematográficas muy invernales

Al solsticio de invierno le queda poco para llegar, y con él, el frío, la nieve y las noches blancas y de hielo. Para los insomnes propongo una lista reducida de películas y documentales ambientados en el invierno, en donde una buena sopa, manta y sofá, hacen de ellas una delicia. Ahí van:

-Los dientes del diablo (The Savage Innocents), de Nicholas Ray, 1960.
Basada en la novela de Hans Ruesch "Top of the world" y editada en castellano con el título de "El país de las sombras largas". La película cuenta con el recientemente fallecido Peter O´Toole y un Anthony Quinn en el papel protagonista de Inuk, esquimal que nos muestra las costumbres de los habitante del Ártico hasta que entra en contacto con el hombre blanco.






-Los héroes de Telemark (The heroes of Telemark) de Anthony Mann, 1965.
Ambientada en Noruega durante la II Guerra Mundial, la película narra la historia real de cómo la resistencia noruega consigue sabotear las instalaciones nazis que albergaban la fábrica en donde se trabajaba para obtener agua pesada y con ello la fisión atómica y la bomba. Geniales en su interpretación tanto Kirk Douglas como Richard Harris. (Altamente recomendable).






-Mi doble en los Alpes (The double man) de Franklin J. Schaffner, 1967.
Dan Slater (Yul Bryner) Un agente de CIA, tiene que trasladarse a los Alpes austriacos tras la muerte de su hijo en un accidente de esquí. Debido a las inconsistentes explicaciones que ofrecen las autoridades del país, Dan comienza a barajar la posibilidad de que la muerte de su hijo haya sido provocada. Un antiguo compañero, Frank Wheatley, le ayuda a investigar, y sus sospechas se van confirmando poco a poco. La muerte de su hijo forma parte de un sofisticado plan de los servicios rusos para atraer al agente hasta Austria. (Fimaffinity)





-Smila: Misterio en la nieve (Smilla´s Sense of Snow) de Bille August, 1997.
Smila, hija de una inuit groenlandesa y un médico danés, investiga la extraña muerte de su vecino, un niño de unos ocho años que cae mortalmente desde el tejado de la casa donde viven. Sus investigaciones la llevan a descubrir una conspiración con un componente muy secreto para el Gobierno danés. Smila se embarca en un rompehielos a una isla remota frente a la costa groenlandesa donde descubre la verdad de los hechos.






-Los hermanos Karamazov (The Brothers Karamazov) de Richard Brooks, 1958.
Basada en la novela homónima de Fiódor Dostoievski, la película esta dirigida por el gran Brooks junto a Yul Brynner (Dimitri Karamazov) como protagonista. La cinta cuenta con momentos mágicos como es el primer encuentro y beso entre Dimitri y Grushenka en la pista de patinaje y el sugerente baile que se marca María Schell.





-Atrapados en el hielo (The Endurance: Shackelton´s Legendary Antartic Expedition) de George Butler, 2000.
Magnífico documental que recrea la increíble aventura que llevó a cabo Shackelton y toda su tripulación en el año 1914 a la Antártida. Parte del metraje muestra el trabajo realizado por el fotógrafo de la expedición Frank Hurley






-Encuentros en el fin del mundo (Encounters at the End of the World) de Werner Herzog, 2007.
El documental se desarrolla en la estación McMurdo en la Antártida donde Herzog pasa los meses de Octubre a Febrero durante el conocido verano austral. Allí descubre una comunidad de científicos y conductores de camión en condiciones bastante duras.




jueves, 28 de noviembre de 2013

¿Qué fue del Pirata Roberts?




The Princess Bride (1987) by Rob Reiner

Man in Black: Rest, Highness
Buttercup: I know who are you. Your cruelty reveals everything. You are the Dreap Pirate Roberts, admit it!
Pirate Roberts: With pride. What can I do for you?
Buttercup: You can die slowly, cut in two a thousands pieces.
Pirate Roberts: Tsk, tsk, tsk, tsk. hardly complimentary, your highness. Why loose your venom on me?
Buttercup: You killed my love.
Pirate Roberts: It´s possible. I kill a lot of people. Who was this love of yours? Another prince like this one, ugly, rich and scabby?
Buttercup: No, a farm boy, poor, poor and perfect. With eyes like the after storm. On the high seas, your ship attacked. And the Dread Pirate Roberts never takes prisioners.
Pirate Roberts: I can´t afford to make exceptions. I mean once word leaks out that a pirate has gone soft, people begin to disobey you and then it´s nothing but work, work, work all the time. 
Buttercup: You mock my pain!
Pirate Roberts: Life is pain, Highness. Anyone who says differently is selling something. I remember this farm boy of yours, I think. This would be, what, five years ago? Does it bother you to hear?
Buttercup: Nothing you can say will upset me.
Pirate Roberts: He died well, that should please you. No bribe attempts or blubbering. He simply said, "please, please...I need to live", it was the "please" that caught my memory. I asked him what was so important for him here. "True love", he replied. And then he spoke of a girl of surpasing beauty and faithfullness. i can only assume he meant you. You should bless me for destroying him before he found out what you really are.
Buttercup: Ans, what am I?
Pirate Roberts: Faithfulness he talked of, Madame. Your enduring faithfulness. Now tell me truly, when you found out he was gone, did you get engaged to your prince at the same hour or did you wait a whole week out of respect for the dead?
Buttercup: You mocked me once. Never do it again! I died that day! And you can die for all I care!
Pirate Roberts: As...you...wish!
Buttercup: Oh, my sweet Westley, what have I done?

Humperdinck: He disappeared, He must have seen us closing in. Which might account for his panicking into error. Unless I am wrong, and I never wrong, they are headed dead in to the fire swamp.

Westley: Can you move at all?
Buttercup: Move? You´re alive! If you want I can fly.
Wesley: I told you I would always come for you. Why didn´t you wait for me?
Buttercup: Well, you were dead.
Westley: Death cannot stop True love. All it can do is delay it for a while.
Buttercup: I never doubt again.
Westley: There will never be a need.



jueves, 21 de noviembre de 2013

El enigmático Doctor Semmelweis



Me paré junto a la estantería de libros en busca de una nueva historia. Vistos por el lomo casi todos parecían iguales. Tras un buen rato deambulando por los pasillos de la librería y con ganas de sentarme..., me situé frente a la carátula de un libro desconocido. "El enigma del Doctor Ignác Semmelweis" escrito por Sherwin B. Nuland, considerado como uno de los mejores cronistas de la historia de la medicina. El título me llevó a recordar aquella película que me fascinó hace ya unos cuantos años: "El experimento del Doctor Quatermass" (The Quatermass Xperiment) dirigida por Val Guest en 1955, un film de ciencia ficción que presenta una nueva tipología de vida extreterrestre que toma la forma de un monstruo y que termina siendo una amenaza biológica. Terrorífica para la época. Pero vamos al libro en cuestión. El título y el diseño de la cubierta me transportaron directamente al pasado. La fotografía de un rostro decimonónico y un abanico de múltiples microorganismos que flotan sobre el papel. Un buen comienzo para una (posible) interesante lectura.




Ignác Semmelweis fue un obstreta húngaro del siglo XIX, que dedujo a partir de la observación de sus pacientes, cómo detener las fiebres que durante siglos habían sido la principal causa de muerte de las mujeres que daban a luz, lo que se conoce como fiebres puerperales. Semmellweis es recordado hoy en día por algo tan sencillo y a la vez tan importante como es el hecho de que todo médico ha de lavarse las manos antes de examinar a sus pacientes, así de simple. La historia de cómo los médicos propagaban la fiebre de una mujer a otra en los hospitales maternales es un tanto escalofriante, pero verídica. Situémonos en la vieja Europa de mediados de siglo XIX. Los hospitales comenzaban a cumplir una función social, atendían a pacientes, pero sin apenas material y utilizando unos métodos un tanto primitivos. No viene al caso pero recuerdo una visita a la Iglesia de Saint Giles (catedral del presbiterianismo) en Edimburgo. Dentro se suceden inscritos sobre las paredes de las capillas cientos de nombres de oficiales, soldados, generales escoceses caídos en las muchas batallas del ejército inglés contra indios, zulúes, sudaneses...uno de esos hombres veneró de forma casi milagrosa el descubrimiento de la penicilina. A partir de ahí uno puede imaginarse lo que suponía contraer una simple gripe y no tener cura...
La dirección que tomó el pensamiento científico así como las formas de comprender y estudiar las enfermedades tomaron un impulso decisivo a lo largo del siglo XIX. Semmelweis versó sus principios en la "observación" durante los años que duró su investigación (consecuencia directa del pensamiento), en técnicas y métodos de razonamiento que había aprendido de sus profesores de la Facultad en Viena. Sin embargo tuvo que plantar cara al ala más conservadora de la medicina europea. Se le tachó de poco más que de revolucionario con su teoría y muy pocos aceptaron sus métodos para paliar las fiebres.


El Allgemeine Krankenhaus (Hospital General), Viena, 1825

Por entonces no se tenía nada claro la diferencia entre "contagio", "transmisión" e "infección". Los defensores ingleses del contagionismo se quedaron muy impresionados con la teoría de Semmelweis. Llevaban un tiempo especulando sobre si la atmósfera que rodeaba a un médico que había estado en contacto con un caso de fiebre puerperal, podía transmitirla a la paciente siguiente. La limpieza de manos y del material quirúrgico eran la respuestas  a la prevención de la enfermedad, y no la especulación a la existencia de partículas misteriosas e invisibles de las que nadie había obtenido pruebas ni experimentales ni microscópicas. Como afirmaba el Doctor en un artículo publicado en 1860: "la fiebre puerperal es una enfermedad de transmisión, pero no de contagio".
En 1857, Louis Pasteur-escribiendo en una revista que leían principalmente sus colegas químicos- describió que había detectado bacterias en la materia putrefacta que le había traído un fabricante local de alcohol de remolacha. Al darse cuenta de que estos microbios eran los responsables de la misteriosa catástrofe que estaba estropeando los productos de viticultores y cerveceros en los alrededores de la ciudad francesa de Lille, el profesor de 34 años llevó a cabo más experimentos y demostró que calentar el alcohol hasta una temperatura determinada mataba los gérmenes. La publicación de estos estudios señalaba la primera vez en que se relacionaban las bacterias con los cambios patológicos de la materia orgánica.

Louis Pasteur

El autor del libro constata en su crónica la falta de datos que corroboren la utilización del microscopio por parte de Semmelweis, si así hubiera sido, su teoría no hubiera naufragado por hospitales, por los múltiples comités científicos que la rechazaron, incluso entre sus propios colegas de profesión; con tan sólo analizar una muestra de tejido Semmelweis hubiera detectado a las invisibles partículas orgánicas, microorganismos, es decir, "las bacterias".
El fabuloso avance en el descubrimiento de estos microorganismos se debe a dos franceses: Coze y Feltz, que en 1869 anunciaron que habían encontrado en los tejidos de mujeres que acababan de parir, cadenas de microbios, lo que hoy día conocemos como estreptococos.
El trabajo final sobre las fiebres puerperales se recoge en el título "La etiología, el concepto y la profilaxis de la fiebre puerperal" escrito por Semmelweis y tras años de investigación. Sherwin B. Nuland, lo califica de libro complejo, escrito de manera compleja por un hombre complejo. Las complejidades y rarezas de Ignác Semmelweis están reflejadas en su obra magna y en la manera en que se puso a escribirla. El resultado son 543 páginas de un libro que resulta repetitivo, arrogante, acusatorio, tedioso, detallado hasta el punto de la aridez...en resumen, prácticamente ilegible. Semmelweis ya no podía refugiarse en la creencia de que su trabajo estaba siendo rechazado, lo que ocurría es que nadie lo comprendía.


Cuerpos de profesores de facultad de Viena. 1853


Semmelweis presentaba un carácter furioso, exasperado, con cambios de humor, no se preocupaba por los gastos ni por el dinero que ganaba, su despreocupación se convirtió en un profundo desaliño. Su rígida moralidad se transformó en un viva la vida, frecuentaba burdeles e incluso comenzó a verse públicamente con una prostituta. Sus colegas de facultad así como su mujer María decidieron recluirlo en casa por una temporada, su marido había perdido la razón. Tras sopesar el estado de Semmelweis, los suyos le confinaron en una institución pública: un sanatorio mental. Una noche, tras su ingreso en el sanatorio, Semmelweis intentó escapar, y tras ser retenido a la fuerza, cayó en un delirio extremo que ni tan siquiera seis enfermeros pudieron aplacar. Finalmente, dos semanas después, María recibió la noticia del fallecimiento de su marido. Tras realizarse la autopsia del cuerpo, se diagnosticó una herida en la mano. Esta había producido una terrible infección que se extendió por todo el sistema circulatorio, lo cual derivó en una septicemia. Ironías de la vida, la autopsia desveló pruebas muy similares a las que habían ayudado a Semmelweis en su investigación sobre las fiebres puerperales. Murió un 13 de Agosto de 1865, a los 47 años.

Ignác Semmelweis



jueves, 24 de octubre de 2013

The meaning of life


                                            "Espartacus" (1960) by Stanley Kubrick

Varinia:  You like him, don't you?
Espartaco: Who wants to fight? an animal can learn to fight.  But to sing beautiful things...and make people believe them.
Varinia: What are you thinking about?
Espartaco: I'm free. And what do I know?, I don't even know how to read. 
Varinia: You know things that can't be taught.
Espartaco: I know nothing. Nothing!! And I want to know. I want to--I want to know.
Varinia: Know what?
Espartaco: Everything. Why a start falls and a bird doesn´t. Where the sun goes at night. Why the moon change shape. I want to know where the winds comes from. 
Varinia: The winds begins in a cave. Far to the North a young God sleeps in that cave. He dreams of a girl... and he sighs...and the night wind stirs with his breath.
Espartaco: I want to know all about you. Every line...every curve. I want to know every part of you. Every beat of your heart. 

lunes, 14 de octubre de 2013

Tras las huellas de Robert Louis Stevenson




Tras un verano cargado de naturaleza, de encuentros finitos con puestas de sol y atardeceres alimentados de luz y melancolía..., pongo fin a la lectura de un libro que ha protagonizado las noches de verano.
Se trata de "Robert Louis Stevenson. De Escocia a los Mares del Sur". Nicholas Rankin. Siglo XXI. 2010. Relato biográfico de uno de los más grandes narradores de historias, "Tusitala" (el escritor de relatos), así lo llamaban los nativos de la isla de Samoa, isla del Pacífico en la que recaló en 1890 hasta su muerte, cuatro años después. Nadie mejor que Henry James, amigo personal de Stevenson para describirlo:
"Ha tenido la fortuna (...) de haberse visto obligado a convertirse, por un proceso no puramente místico y no enteramente inescrutable, en una figura. Escrutarla es innecesario, porque la personalidad ha actuado ya y la encarnación es total. Ahí lo tenéis: ha pasado indeleblemente a ser una leyenda feliz". Henry James, crítica de The letters of Robert Louis Stevenson (1899). 

El autor del libro, Nicholas Rankin, se transforma en un Stevenson contemporáneo, viajando a los mismos escenarios donde transcurrió su vida: a la taciturna y misteriosa  Edimburgo que le vió nacer en 1850 (Auld Reekie "vieja que echa humo", apodo que recibió la ciudad por la cantidad de toneladas de carbón que se quemaban durante el invierno); o a la Francia más bucólica y efervescente de la segunda mitad del siglo XIX, todo un caleidoscopio de artistas encontraron en la Provenza y la Costa Azul un refugio en donde la creatividad y la juerga venían de la mano. Sin embargo creo que es su viaje al "Lejano Oeste" en busca de su amada Fanny (diez años mayor que él y casada con un buscador de oro) el que marcará definitivamente su vida.

Stevenson, su mujer Fanny, su madre y su hijastro.

Rankin lleva a cabo un sutil trabajo de investigación, no sólo por trazar una vida con vestigios del pasado, a base de documentación e innumerables referencias a escritores que lo conocieron en persona, añade al mismo tiempo tal carga emotiva, que es por la que, sin querer, el lector se convierte en el mismo Stevenson.
Sorprendente fue para mi enterarme que, Graham Green (1904-1991) fue primo hermano de Stevenson (1850-1894), pero con dos generaciones interpuestas. En 1948 Greene tenía cuarenta y cuatro años, la edad a la que Stevenson murió, aquel año escribió dos artículos sobre su primo. El primero fue "Two friends", una reseña de Henry James y Stevenson: Crónica de una amistad. Correspondencia y otros escritos. Greene describe la frente abombada de James y su parecido al príncipe de Gales. Luego estaba Stevenson: "(...) el otro, el hombre de la cara nerviosa y chupada, las piernas larguiruchas, ese bigote tan visto, chapoteando por los vados a medianoche, arriesgándose a una bala por asuntos de policía parroquial, poniendo en peligro su vida todos los días: una vida que vivió sin aparente propósito, salvo quizá un vivo deseo de demostrar que podía ser otras cosas aparte de escritor".




Nicholas Rankin emprende este viaje narrativo en una librería de Londres en 1984. Allí mismo y sin más dilación echa mano a una vieja edición de bolsillo de "El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde" (The Strange Case of Dr. Jekyll y Mr. Hyde) y las "Fábulas" de R. Louis Stevenson. Durante esos días de otoño se celebraba en la capital inglesa y con la presencia de Jorge Luis Borges un encuentro de escritores en la Sociedad Anglo-Argentina. Rankin lo llamó por teléfono a su hotel y concertaron un encuentro. Pensó en llevarse el ejemplar recién adquirido a su entrevista, ya que (quizás) a Borges le gustaría que alguien le leyera una líneas sobre un libro escogido debido a su ceguera. Borges ya había hablado sobre sus preferencias en su famoso ensayo de 1960 "Borges y yo": "Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson", a si que...qué mejor elección que las "Fábulas".
--Borges: Ha traído algo para leerme, no?
--Rankin: Eee...sí, sí. ¿Conoce las Fábulas de Stevenson?
--Borges: Pues claro. Acabo de traducirlas al castellano, van a publicarse en Buenos Aires.
--Rankin: ¿Cuál le gustaría oír primero?
--Borges: "La canción del mañana" (Song of Morrow) es buena, no?
Aquella misma noche salieron a cenar, Borges, María Kodama (su compañera) y Nicholas Rankin. Se dirigieron a un pub de falso estilo victoriano de guata, felpa y latón.
--Borges: ¿Hay hooligans? --les preguntó Borges con interés y a su vez propuso un brindis.
--Rankin: ¿Con qué brindamos?
--Borges: Un brown ale me parece bien. Por Stevenson!!--brindó Borges, y bebieron.

Stevenson y familia camino de New York

En el verano de 1881, los Stevenson (Robert Louis y Fanny), ya como marido y mujer regresan a Escocia tras su periplo americano. Es en esta época de tranquilidad cuando Stevenson escribe el libro que le dió fama mundial y por el que todos le recuerdan, "The treasure island" (La isla del tesoro). Aquello comenzó siendo un relato de diecisiete entregas para la revista Young Folks, sin cosechar gran éxito entre los lectores. No fue hasta Noviembre de 1882 cuando apareció en forma de libro por intervención de los editores, W.E. Henley y Cassell & Company. Stevenson cobró 100 libras de adelanto por sus derechos, y la tirada de la primera edición fue de 2.000 ejemplares. Desde entonces, La isla del tesoro nunca se ha descatalogado.
Escocia, Cockfield, Francia, América...Rankin no descansa. Para la elaboración de tan magnífica biografía, viajamos en un vagón de la Compañía Union Pacific, atravesamos los Estados Unidos de la Costa Este a la Oeste, visitamos Monterrey, la antigua capital del Pacífico y regresamos de nuevo a la vieja Europa. Es en ese momento cuando la familia Stevenson planean abandonar definitivamente el continente y viajar hasta la lejana Samoa, en los Mares del Sur.




 R.Louis Stevenson sufría de tuberculosis ("la peste blanca", la llamaban) y según cuentan no recordaba sentirse bien ni un sólo día de sus últimos quince años de vida. A eso le añadimos su pasión por el tabaco y la relación que se estableció entre su afición a fumar y la creación literaria. El 20 de Enero de 1890, Stevenson escribió desde Samoa a su antiguo médico en Escocia y le dio la noticia de un "descubrimiento médico": "Veo que el resfriado se combate (casi de inmediato) con extracto de líquido de coca; dos o (si es persistente) tres cucharaditas al día durante (...) de unos a cinco días, por lo general equivale a despedirse del resfriado. He visto que produce calor de inmediato, frenando los síntomas (...) e impidiendo el avance de la enfermedad". 


Casa de los Stevenson en Vailima (Samoa)

A finales del siglo XIX se tenía buena opinión de esta droga, Freud la utilizaba habitualmente y Conan Doyle creía agudizar las facultades de su famoso detective con una solución de cocaína al siete por ciento.
El Stevenson de Samoa fue al mismo tiempo antropólogo, reportero e historiador, allí vivió los últimos seis años de su vida (1888-1894) y fue allí donde descubrió un lugar: "donde el siglo XIX sólo existe en puntos dispersos, y a su alrededor gira una tierra de nadie de las edades, un amasijo de épocas y razas, barbarismos y civilizaciones, virtudes y delitos".


Stevenson en el centro rodeado por Samoanos

Despedirme de Robert Louis Stevenson no ha sido nada fácil, por unos días he formado parte de su gran viaje, nada menos que tres continentes. He sido testigo de la entrega por volúmenes de sus grandes relatos, he conocido a los pieles rojas del Lejano Oeste, he bebido brandy y fumado unos cigarrillos en la compañía de Henry James...
Stevenson murió de repente tres semanas después de cumplir los 44 años, según parece no se lo llevó la tuberculosis sino un derrame cerebral, lo enterraron en lo alto de una colina.
Nicholas Rankin pasea hasta el lugar y se sitúa junto a la tumba, enciende un cigarrillo en honor a Fanny y Stevenson y lo posa sobre la cabaña con el techo de hierba que hay junto a la sepultura. Mientras observa el lugar, lee en voz alta el epitafio que el mismo Stevenson redactó y que está inscrito en una placa con su nombre y fechas.

Bajo el inmenso y estrellado cielo, 
cavad mi fosa y dejadme yacer.
Alegre he vivido y alegre muero,
pero al caer quiero haceros un ruego.

que pongáis sobre mi tumba este verso:
Aquí yace donde quiso yacer;
de vuelta del mar está el marinero,
de vuelta del monte está el cazador.


(Nota de Nicholas Rankin: RLS se ha convertido en un flautista de Hamelín, tiene el poder de hacerse seguir por los demás.Y quien sigue a un escritor ha de habérselas con más de un yo cuando escribe de sus viajes)

sábado, 28 de septiembre de 2013

Laudamus feminam


The Name of the Rose (1986) by Jean-Jacques Annaud. 


Adso of Melk: Master? There´s something I must tell you.
William of Baskerville: I Know
Adso: Then, will you hear my confession?
William: I'd rather you told me first as a friend
Adso: Master...Have you ever been in love?
William: In love? many times
Adso: You were?
William: Of course. Aristotle, Ovid, Virgil...
Adso: No. I meant with a...
William: Are you not confusing love with lust?
Adso: Am I? I don´t know. I want her own good. I want her to be happy. I want her to save her poverty
William: Oh, dear!
Adso: Why, "oh dear"?
William: You are in love.
Adso: Is that bad?
William: For a monk it does present certain problems.
Adso: But doesn´t St Thomas Aquinas praise love above all other virtues?
William: Yes, the love of God, Adso. The love of God.
Adso: And the love of woman?
William: Of woman, Thomas Aquinas Knew precious little. But the Scriptures are very clear. Proverbs warns us: Woman takes possession of a man´s precious soul.While Ecclesiastics tell us: "More bitter than death is woman".
Adso: Yes, but what do you think, Master?
William: Of course, but I don´t have the benefit of your experience...but I find it difficult to convince myself that...God would have introduced such a foul being into creation...without endowing her with some virtues. Hm?
How peaceful life would be without love, Adso. How safe, how tranquil...and how dull.

jueves, 5 de septiembre de 2013

La reina desnuda



Jean-Auguste-Dominique, Ingres. "La Grand Odalisque" 1814. Oil on canvas. Musée du Louvre 

Candaules, a quien los griegos llaman Mirsilo, era tirano de Sardes y descendiente de Alceo, hijo de Heracles. (...) Pues bien, este Candaules se enamoró de su mujer, y, enamorado como estaba, creía tener una mujer mucho más hermosa que todas las demás. De modo que, en esta creencia, Candaules, con quien gozaba de gran favor Giges, hijo de Dascilo, uno de sus lanceros, no solo consultaba con este Giges los más importantes negocios, sino que también le ensalzaba sobre manera la hermosura de su mujer. Y transcurrido no mucho tiempo-pues era fatal que Candaules fuese desgraciado, dijo a Giges lo siguiente: "Giges, como me parece que tú no me crees cuando te hablo de la hermosura de mi mujer (porque los oídos de los hombres son más incrédulos que sus ojos), compóntelas para verla desnuda". Y Giges, con gran voz, dijo: "Señor, qué malsana proposición me haces al sugerirme que vea desnuda a mi señora! Cuando una mujer se quita su túnica, se despoja al mismo tiempo de su pudor. Hace tiempo que los hombres han encontrado las reglas de la honestidad, que debemos aprender; una de ellas es esta: que cada cual ponga los ojos en lo suyo. Yo estoy convencido de que ella es la más hermosa de todas las mujeres, y te ruego que no me pidas cosas inmorales". Con estas palabras Giges se negaba, temiendo que de ello le viniera algún mal. Pero el otro le respondió así: "Tranquilízate, Giges, no tengas miedo, ni de mí, pensando que yo te hago esta proposición para probarte, ni de mi mujer, por temor a recibir de ella algún daño; porque yo lo arreglaré todo de modo que ella ni siquiera se entere de que ha sido vista por ti. Te pondré en la alcoba donde dormimos, detrás de la puerta abierta ; y una vez que yo haya entrado, se presentará también mi mujer para acostarse. Junto a la entrada hay una silla; sobre esta silla colocará cada uno de sus vestidos conforme se los vaya quitando, y te dará ocasión de contemplarla con toda holgura. Y cuando de la silla se dirija a la cama y quedes a su espalda, procura entonces que no te vea cuando atravieses el umbral". El otro como no podía eludir aquello, se mostró dispuesto; y cuando Candaules creyó que era hora de acostarse, condujo a Giges a la alcoba, e inmediatamente después apareció también su mujer. Así que hubo entrado, Giges la contempló mientras iba dejando los vestidos; y cuando quedó a su espalda, en el momento que la mujer se iba a la cama, se deslizó a hurtadillas y salió fuera. Y la mujer le vio salir; pero aunque se dio cuenta de lo que había hecho su marido, ni gritó de vergüenza ni aparentó haberse dado cuenta, porque tenía la intención de vengarse de Candaules. Pues entre los Lidios, como entre casi todos los bárbaros, es una gran vergüenza, hasta para un hombre, el ser visto desnudo. Por el momento, pues, así lo hizo: no manifestó nada y se mantuvo quieta. Pero tan pronto como vino el día, después de haber apercibido a aquellos de sus criados de los que sabía que le eran más fieles mandó llamar a Giges. Este, que no creía que ella supiera nada de lo ocurrido, acudió a la llamada, pues ya antes, siempre que le llamaba la reina, solía presentarse a ella. Y cuando hubo llegado Giges, la mujer le habló así: "Ahora Giges, tienes delante dos caminos, y te doy a escoger el que quieras seguir. O matas a Candaules, y te apoderas de mí y del Reino de los Lidios, o bien eres tú mismo quien debe morir en seguida, para evitar que en el futuro, obedeciendo en todo a Candaules, veas lo que no debes. Sí, es necesario o que muera aquel, que ha tramado esto, o que muera tú, que me has visto desnuda y has cometido una inmoralidad. Giges se extrañó al principio ante aquellas palabras, pero en seguida suplicó que no le metiera en la necesidad de hacer semejante elección. Y como no lograba convencerla, sino que veía que realmente era necesario o matar a su señor o morir él mismo en manos de otros, elige salvar su vida. Y entonces hizo esta pregunta: "Ya que me obligas a matar a mi señor mal de mi agrado, vamos, que sepa yo de qué manera le echaremos mano". Y ella respondió: "El ataque partirá del mismo sitio desde donde él me hizo ver desnuda, y se le echará mano mientras esté dormido". Así que hubieron dispuesto la conjura, venida la noche, Giges, como no le dejaban y no tenía otra salida sino que debía morir él o Candaules, siguió a la mujer hasta el dormitorio. Y ella le da un puñal y lo esconde detrás de la misma puerta: y luego mientras Candaules dormía, Giges salió a hurtadillas, le mató, y así entró en posesión de la mujer y del reino.
Fragmento del Libro I (7-13) de Heródoto, Historias. Ed. Alma mater, Barcelona. Traductor: Jaime Berenguer Amenós.

The English Patient 1996. Anthony Minghella

jueves, 30 de mayo de 2013

Manhattan Bridge Loop


Manhattan Bridge Loop (1928). Óleo sobre lienzo 

Carta de Edward Hooper a Charles H. Sawyer, 19 de Octubre de 1939
"Querido señor Sawyer:
Me pide que haga algo que posiblemente sea tan difícil de hacer como pintar: esto es, que explique la pintura  con palabras.
Para mí, la forma, el color y el diseño son simplemente un medio para llegar a un fin, las herramientas con las que trabajo, y no me interesan particularmente en sí mismas. Me interesa sobre todo el amplio campo de experiencias y sensaciones del que no se ocupa ni la literatura ni el arte puramente plástico. Deberíamos ser cautelosos y llamarlo la experiencia humana, para evitar que se confunda con lo puramente anecdótico y superficial. La pintura que trata exclusivamente con las armonías o disonancias de la imagen y el color que provoca siempre un rechazo.
Mi propósito cuando pinto es siempre, sirviéndome de la naturaleza como medio, intentar proyectar sobre el lienzo mi reacción más íntima frente al objeto tal como se me aparece cuando más me gusta; cuando los hechos alcanzan la unidad por medio de mi interés y mis prejuicios. Por qué elijo determinados temas y no otros es algo que no sé, a menos que sea porque los percibo como el mejor medio para sintetizar mi experiencia interior.
Normalmente tardo muchos días en encontrar un tema que me guste lo suficiente para pintarlo, y paso mucho tiempo estudiando las proporciones del lienzo para que éstas se ajusten al máximo a lo que quiero lograr con el diseño del cuadro. La forma muy alargada y horizontal del cuadro Manhattan Bridge Loop pretende reflejar la sensación de una gran extensión lateral. Llevar las principales líneas horizontales sin apenas interrupciones hasta los extremos del cuadro refuerza esta idea y hace que uno sea consciente de los espacios y los elementos más allá de los límites de la escena en sí. El artista siempre traslada la consciencia de dicha dimensión al muy limitado espacio del tema que pinta, aunque no creo que todos los pintores sean conscientes de ello.
Planeé ese cuadro cuidadosamente en mi cabeza antes de empezarlo; sin embargo, a excepción de unos pocos esbozos en blanco y negro pintados al natural, no tenía más datos concretos, sino que dependían de mi capacidad para refrescar la memoria mirando el objeto a menudo. Los primeros bosquejos no servirían de mucho para explicar el proceso de realización del cuadro. El color, el diseño y la forma han sido sometidos, de manera consciente o no, a una simplificación considerable.
En todo arte hay tanto de la expresión del subconsciente que creo que la mayoría de las cualidades importantes se plasman de forma inconsciente y que pocas son el resultado de un proceso intelectual consciente. Pero todas estas cuestiones son materia para los psicólogos".
Edward Hooper "Escritos". Editorial Elba 2012

Manhattan Bridge Construction (1909)
Pike Street toward the Manhattan Bridge (1936)