El alma que ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al amor. Platón, Fedro o de la belleza.
Perhaps he knew, as I did not, that the Earth was made round so that we would not see too far down the road. Isak Dinesen
Sólo vemos lo que miramos. Mirar es elegir. John Berger
Y cogeré hasta el final de los tiempos, las plateadas manzanas de la Luna, las doradas manzanas del Sol. William Butler Yeats

domingo, 9 de octubre de 2016

El Hombre de Boston y la venta de Alaska


Sitka (1891)

Yo siempre creí que Jonathan Clark, conocido por todos por el "Hombre de Boston" fue quien le compró Alaska a los rusos allá por 1850. Pero no, no fue así. Hechos como éste ocurren cuando la ficción supera la realidad y a mi me da por creer que todo lo que me cuentan en una película puede o podría ser verdad. Incertidumbres aparte, el Hombre de Boston se convirtió en mi héroe tras la pantalla y cada vez que se disponía a navegar en su goleta de nombre "La Peregrina" a mi me faltaba tiempo para saltar al sofá y no moverme del mismo mientras durase la película.
Las historias sobre veleros, navegantes, balleneros... no me digan que no prometen! son una apuesta segura, ¡un delirio!, pero vayamos a los hechos que se sucedieron durante la segunda mitad del siglo XIX en un espacio tan bello y salvaje como es Alaska.




Tenemos a rusos y americanos unidos por un territorio y separados por un Océano. La Alaska que todos conocemos, aunque sea de oídas hablaba ruso, bebía ruso y sorbía borsch, esa suculenta y enriquecida sopa que te quita el frío y te proporciona optimismo por unas horas (ya se sabe que con el estómago lleno las penas son menos penas).
Tomemos las coordenadas 57º 03´10´´N-135º 19´54´´O y viajemos a ese rincón helado del planeta. En un momento nos encontramos en Sitka, el nombre de una ciudad y un distrito del Estado de Alaska. La ciudad fue fundada en 1799 por los rusos y servía de base y repostaje para los barcos que se dedicaban a la caza de focas, aquel negocio tan lucrativo que hizo fortunas como a los propietarios de la "American Fur Company" la Compañía de pieles americana. Su fundador, John Jacob Astor, monopolizó el comercio de las pieles en todo los Estados Unidos y en menos de medio siglo creó el primero de los grandes trusts en el mundo de los negocios estadounidenses. Tramperos y comerciantes de la época expandieron los límites del negocio peletero fundando ciudades que jalonan la Costa Oeste del Pacífico hasta las extremidades de Alaska.




En este marco histórico saltan a la escena rusos y americanos, pujando fuerte por el territorio y por la exclusividad de un negocio. En este escenario de caza masiva y lucha por la supervivencia hacemos  un alto en Sitka que con acento ruso suministraba a barcos las mercancías necesarias para su viaje hacia las Islas Pribilof rozando el Estrecho de Bering. En la actualidad, Sitka con una población de apenas 9.000 habitantes, que ha cambiado el vozka de antaño por el turismo y que se ha re-convertido en puerto de escala para los cruceros que llegan hasta allí rumbo al norte. 



Conforme vamos avanzando en el tiempo las cosas empezaron a cambiar tanto para la Compañía de Pieles como para rusos y americanos del Norte. El comercio de pieles reventó el mercado y la caza masiva puso en peligro a las distintas especies. El señor Astor vendió la Compañía y los americanos empezaron a presionar a los rusos con un claro objetivo: comprar Alaska. 


Cheque-compra de Alaska

La ceremonia de entrega tuvo lugar en Sitka un 18 de Octubre de 1867. Los rusos recibieron por la venta de Alaska-un territorio de 1.518.800 metros cuadrados-la cifra de 7.200.000 dólares
El Hombre de Boston, en la ficción, fue interpretado por un magnífico Gregory Peck que lo da todo en el papel. Su compañero de aventuras y rival al mismo tiempo es interpretado por Anthony Quinn, un portugués borrachín que le pega a todo. Y claro, si la película cuenta con un héroe necesitamos a su heroína, la condesa Marina Selanova, una chica rusa de la alta aristocracia obligada a casarse con un primo conde al que detesta. Entremedias y como plato fuerte podemos contemplar en la pantalla la ciudad de San Francisco y que a mediados del S.XIX se convirtió en el centro de reunión de comerciantes, exploradores, criminales, prostitutas, ludópatas de toda la Costa Oeste de los Estados Unidos de América.




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